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Hola amig@s. Muchas veces damos por sentado cosas que luego no lo son tanto en la higiene bucal. Pensamos que los gatos y los perros por su alimentación y capacidad para cazar presas, tienen una dentadura maravillosa, fuerte y sana.

Sin embargo, son muchas las ocasiones en que algunos dueños nos preguntan con preocupación en la clínica por el mal aliento, o halitosis, de su mascota, temiendo que les descubramos una enfermedad seria, relacionada con el estómago. En otras ocasiones, hacen responsable de dicha halitosis al alimento, o su costumbre de lamer objetos y superficies poco recomendables.

Indaguemos

Cuál es su sorpresa, y muchas veces su expresión de desagrado, cuando, con un simple gesto, un simple movimiento de levantar el labio superior para descubrir la dentadura de nuestro animal, nos encontramos con la desagradable imagen de unos dientes ocultos tras una gruesa capa de sarro, embadurnada de una sustancia de aspecto purulento, de color blanco-verdoso, junto con unas encías inflamadas, de rojo intenso y retraídas o encogidas, lo que permite que aflore la raíz de cada pieza. Naturalmente, todo ello, envuelto en un desagradable olor, en ocasiones nauseabundo.
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Lejos del aspecto estético que implica la visión de semejante dentadura, lo que muchas veces los dueños no tienen en cuenta son las consecuencias que este sarro, esta piorrea y esta gingivitis, tienen sobre la salud del animal. Son muchos los estudios que demuestran que una situación así entraña problemas como artritis, enfermedad de las válvulas del corazón, diseminación de infecciones,… Pero no hace falta ir tan lejos, detrás de esas encías rojas se esconde un dolor muy incómodo al masticar el pienso que le damos, que hace que muchas de nuestras mascotas ingieran dicho pienso entero, sin morderlo, o incluso un dolor crónico y continuo, verdaderamente cruel, ya que además, será muy difícil de ser detectado por el dueño de la mascota.

Por eso, y una vez más, desde aquí hacemos un llamamiento a la PREVENCIÓN. Hay razas de perros más propensas a desarrollar sarro y piorrea, especialmente las de pequeño tamaño, pero también algunos gatos. Una simple exploración de la dentadura, pero ojo, de toda la dentadura, molares incluidos, nos dará una idea del estado de la dentadura de nuestro perro o gato.

Consulta con el veterinario

Si se confirma una dentadura en mal estado, es el momento de pedir consejo a nuestro veterinario. Él será el encargado de valorar si ha llegado el momento de hacer una limpieza dental que sanee esa boca, aunque para ello tenga que recurrir a una sedación, ya que como podréis imaginar, nuestra mascota no colaborará con esa labor.

A partir de ahí, deberá ser el propietario, con los consejos y recomendaciones de su veterinario, el que deba hacer todo lo posible y tomar las medidas oportunas para que el sarro no vuelva a colonizar los dientes de nuestro amigo en mucho tiempo. Creednos que son muchas las cosas que se pueden hacer para ello, limpieza dental manual con cepillos de dientes apropiados y pastas dentífricas específicas, piensos para animales propensos a padecer enfermedad dental, antisépticos de uso oral, etc.

Una vez más, confiamos en que este artículo sea de mucha ayuda para todos vosotros, pero en especial para todas aquellas mascotas que sufren en silencio dolores o molestias por culpa de una mala dentadura.

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